Todo los alimentos poseen un tiempo de vigencia dentro del cual
pueden ser consumidos de una manera sana para el proceso natural del cuerpo,
convirtiéndolo en energía para realizar las actividades cotidianas cuando los
mismos se encuentran en proceso de descomposición y son consumidos entonces
pueden causar efectos negativos en el cuerpo tales como intoxicación, o
trastornos y daños estomacales permanente.
Se considera que un producto para el consumo humano ha vencido
cuando sus características físicas y químicas varían tornándose poco gustosas
para ser ingeridos y como consecuencias causando molestias en el estomago, al vencerse los alimentos se tornan ácidos y
rancios.
En épocas pasadas se utilizaban métodos rudimentarios de preservación
tales como la sal, el humo, vinagre, entre otros, pero con la creciente demanda
de alimentos se ha tenido que incurrir en la necesidad de crear nuevas manera
que garanticen preservar los productos a través del tiempo de manera masiva y
así complacer las necesidades de las poblaciones.
Para procurar la máxima durabilidad de los alimentos en el tiempo,
han surgido los distintos desarrollos tecnológicos enfocándose en buscar la
causa de la pronta descomposición de los mismos, evitando así pérdidas
económicas sustanciales innecesarias de comestibles por su caduque, así como
también fácil almacenaje.
La temperatura juega un papel importante en el deterioro de los
alimentos, siendo básico y elemental como regla, a más baja la temperatura el
alimento se conserva durante más tiempo, y a mas alta la temperatura los
alimentos se descomponen con mayor velocidad, esto es motivado a que a mayor
calidez de la temperatura los microorganismo aumentan su velocidad de acción
dando pie para la proliferación de hongos y bacterias estropeando con rapidez
la comida.
Para combatir este elemento desfavorecedor, se han desarrollado
congeladores que permiten mantener los alimentos masivamente a las más bajas
temperaturas posibles evitando el rango de acción de las bacterias sin importar
los grados al cual se encuentre el entorno.
Otro de los elementos que inducen a la descomposición de los
alimentos es el aire, oxidando los mismos, para ello se han diseñado equipos
que empacan al vacio los alimentos, mayormente se utiliza para carnes, frutas,
hortalizas, confites, charcutería, entre otros, productos que su tiempo de
durabilidad es muy reducido, y de esta manera se pueden almacenar mayores
cantidades evitando la concurrencia frecuente a los supermercados para su
adquisición.
Los conservantes y aditivos son aportes de la tecnología, siendo
estos composiciones de distintos elementos que impiden la expansión de hongos y
demás bacterias desfavorables en los alimentos, donde los mismos no poseen
ningún valor nutricional y en ocasiones el consumo excesivo de los mismos puede
ser nocivo para la salud. Entre estos se tienen bisulfito sódico, Nisina,
dióxido de azufre.
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